« Preliminares a las correspondencias y correlaciones de tecnologia, cultura y sociedad en el valle de Quibor | Main | The Pope on Indigenous theology and interculturality »
Junio 07, 2005
Ilustrados vs. Romanticos
De acuerdo a una caracterización ya tradicional en la historia y las ciencias sociales, con la decadencia de la sociedad feudal y el absolutismo, y el ascenso de la burguesía se enfrentan el pensamiento ilustrado, liberal, progresista, racionalista, crítico, individualista, modernista, libertario; y el pensamiento romántico, conservador, reaccionario, nacionalista, colectivista, feudal, arcaico, jerárquico, autoritario.
El pensamiento ilustrado desarrolla el análisis y la crítica de las ideologías y los prejuicios que deforman el conocimiento de lo social y distorsionan las relaciones humanas, violentando su Naturaleza (concebida objetivamente y como única causa última) y sumiéndolas en el oscurantismo, según los intereses del ejercicio del poder a través de engaños deliberados y mentiras conscientes de déspotas, aristócratas y religiosos. La philosophie ilustrada y la «ideología», como ciencia natural de las ideas, sería revolucionaria por su labor en pro del desenmascaramiento de las deformaciones intencionales del conocimiento por parte grupos de interés económico y político.
Las tradiciones del pensamiento social, ilustrada y conservadora, reconocerán el origen social de las ideas, por cuanto las ideologías pueden tener potencialidades emancipadoras o funciones cohesivas y conservativas. De hecho, al ubicarse los comienzos de la ciencia empírico-analítica (sometida a la evidencia real natural, antes que a la autoridad escolástica y eclesiástica sobrenaturalmente legitimada) y de la racionalidad técnico-instrumental en la obra de Francis Bacon, se los ubican dentro de los intereses del Estado monárquico aliado con el mercader puritano (en oposición a un Estado dominado por el clero católico). Su propuesta tan “revolucionaria” con respecto al pensamiento Edad Media se mostrará bastante reaccionaria en otros aspectos y en otros momentos. Dependerá de quién recoja el hilo: ilustrado o conservador.
La teoría baconiana de los ídolos que subyugan al entendimiento humano es ya una reunión de tradiciones de pensamiento en reacción a otro cuya hegemonía se resquebraja. A la vez, se presentará en distintas líneas de pensamiento más tardías. Lamo, González y Torres piensan en Pareto y en Freud al leer sobre los ídolos de la tribu, las limitaciones de la naturaleza humana (entendida como el plano de la voluntad y los sentimientos) para el conocimiento. Al prevenir sobre los ídolos de la caverna, Bacon precede a los llamados a la autoconciencia, la reflexividad y la vigilancia epistemológica del sujeto investigador. Los ídolos del mercado y los ídolos del teatro preceden tanto al formalismo, a los protocolos del positivismo lógicos, como también al “grado cero de la lengua”, la “situación ideal de discurso”, previenen sobre las imposturas intelectuales, el relativismo epistemológico y la inconmensurabilidad de las teorías, la competencia entre paradigmas que imponen nuevas formas de representación de sus propios mundos. Pero en lo más inmediato, Bacon informa a los ilustrados y a los “ideólogos” acerca de los prejuicios.
Mediador será Montesquieu, para quien, si se nos permiten algunos significantes marxistas, el pensamiento y las acciones se relacionan con las instituciones sociales, son relativas a las formaciones histórico-sociales. La posición del sujeto ante la vida es su posición en la economía-producción. Así que los philosophes devendrán críticos sociales y políticos en su lucha contra los prejuicios al enterarse de que las ideas son consecuencias necesarias a la sociedad. El hallazgo de la verdad exigirá libertad de las cadenas que atan a los hombres, la omnipotencia de la razón liberada del engaño a través de la educación, para espantar los fantasmas de los prejuicios, los engaños y las mentiras de los hasta entonces poderosos. La “ideología” deviene ciencia natural porque abolidos los viejos lazos, el Antiguo Régimen, nada hay sobre el cielo que dirija la Razón. Hay un sometimiento a lo real natural y sensible, al materialismo.
Sin embargo, la Ilustración tendrá traspiés y tropiezos con Napoleón, e “ideología” adquiere de su boca su actual sentido. La contrarrevolución apaga estas luces en Francia. Frente a la emergencia de este pensamiento burgués que justifica su actuación “revolucionaria” en la superación del mundo feudal, surge como reacción la tradición con-servadora, y reacción y tradición son palabras claves para caracterizar a este estilo de pensamiento social. Desconfiando y señalando los límites de la Razón y del proyecto ilustrado de Gesellschaft, los conservadores idealizan la Gemeinschaft, la vieja comunidad cerrada de pensamiento, lengua y nación, estratificada, tradicionalista, aplicando el análisis de las ideologías, a través de una “psicología del desenmascaramiento” que descubre motivos e intenciones deformadoras, para justificarlas y, si se quiere, optimizarlas, por su utilidad a la conservación del poder. Es reaccionario por estar obligado a actuar por reacción que contra-rreste las propuestas progresistas ilustradas, acogiendo los mismos procedimientos para sus fines. Aunque pone límites y desconfía de la Razón y de la racionalidad de las masas a través de la Ilustración, el pensamiento conservador localizaría la Razón más o menos implícitamente en la élite gobernante precisamente para “racionalizar” los instrumentos tradicionales de control social.
En la Alemania feudal en busca de la unidad pangermánica, el pensamiento es tradicional. El hombre está perdido y desolado en el mundo sin divinidad. El mundo es inefable, misterioso y sin sentido. Por esto, Herder defenderá el prejuicio como fuente de felicidad y guía para el conocimiento y la vida. Románticos y conservadores aseguran que la autoridad paterna dirige la moral y contiene a los hombres, no la incognoscible sensibilidad natural. En los productos sociales buscan el sentido experiencial antes que la función racional. La historia es el sentido de las experiencias humanas, siempre particulares. Antes que sociedades divididas en estratos, hay una comunidad de lengua y de raza, un alma común a un pueblo, un organismo sintiente y no un agregado de individuos y grupos. Así, la sociedad es prioritaria al individuo, la religión es la expresión de las experiencias de un alma colectiva, de la unidad moral de un pueblo, y por lo tanto, es indiscutible; las relaciones de los hombres dentro de un colectivo son necesarias y solidarias, están integrados, y por ello las instituciones y las corporaciones deben ser conservadas antes de sucumbir a la desintegración de los lazos comunales. ¡Qué curioso encontrar tantas de estas ideas en futu-ros racionalistas como Durkheim, liberadores como Marx!
Basado en:
Emilio LAMO DE ESPINOSA, José M. GONZÁLEZ GARCÍA, y C. TORRES ALBERO (1994): La Ilustración y el pensamiento conservador: dos tradiciones de la sociología del conocimiento, en: Sociología del conocimiento y de la ciencia. Madrid: Alianza Editorial. Pp. 147-173.
Escrito c. 2003
Posted by dalegrett at Junio 7, 2005 08:03 PM Posted to Sociología del Conocimiento
Trackback Pings
TrackBack URL for this entry:
http://www.anthroblogs.org/mt/mt-tb.cgi/72
Comments
Post a comment
Thanks for signing in, . Now you can comment. (sign out)
(If you haven't left a comment here before, you may need to be approved by the site owner before your comment will appear. Until then, it won't appear on the entry. Thanks for waiting.)