Enero 04, 2006
Allá en mis tiempos
Si memoria no me falta, puedo recordar los tiempos en los cuales los gigantes (unos señores algo altos que no jugaban al básquet) caminaban sobre la tierra, con sus ojos empañados por la gracia de las nubes, con dolores de columna y afectados por el bocio. Falta yodo en las alturas y así no crecían más.
En ese tiempo, era amigo del anciano hijo de Enoc, viejo el padre de Lamec. Vivió el señor muchos años, pero no sabemos si esta cuenta resulta correcta. Ya olvidé cómo pasaban las calendas por entonces. No nos importaba mucho y no se contaron hasta que en los tiempos de su nieto, éste un día se encerrara con su mujer y sus hijos en alguna barquichuela llena con todos los bichos.
Estuvo él ahí metido viéndose sólo el ombligo (y según recuerdo, mucho que le gustaba la parra…) por culpa de un palo de agua (y luego achacó sus males todos a un palo de vino, y le echó pestes al nieto por ser libertino su hijo, empresario competente de strippers y meretrices) que lo mantuvo aburrido, y según él nos dijera, duró unos cuarenta días por sus noches bien seguidos, así que fue él el primero en hacer ese recuento.
Volvamos por un momento hasta donde su bisabuelo, el tío llamado Enoc, que resultaba muy raro invocando a un señor que por ahí nadie vio. Cierto, tenían jujú, un día se lo llevó el invisible señor y nadie lo volvió a ver.
Al biznieto, el barquero del que he hablado in extenso, las mismas inclinaciones fueron las que lo llevaron a ser armador naviero (aunque hoy Onassis difiera de sus cuadrados diseños), dijo que el mismo señor le aconsejó invertir todo en el náutico negocio, aprovechando que supo por alguna buena fuente que venía ese diluvio que me arruinó las cosechas (¿Fue terrorismo bursátil, como Ramiro Hellméyer?).
No sé de qué señor estos dos locos hablaban, diciendo que éste vivía en algún sitio allá arriba. Nunca vi otra cosa que no fuera aquella bóveda de donde caen las aguas, mas si vive allí su socio, así supo del negocio de hacerme perder mis tierras.
Esas tierras las compré a un ancestro del barquero por rama colateral. Era este un viejo muy triste. Alguna marca muy extraña lo tenía ya vagando por el mundo durante años. Vaga vendiendo y comprando tierras que nunca habitaba, pues fue este ancestro el primero en notar que se podía hacer algo de dinero poseyendo algunas tierras, aunque pudieran perderse a los hermanos y amigos.
Precisamente, perdió el viejo ha tiempo un hermano que además de ganadero (de aquellos irresponsables que se llevan el ganado de un sitio para otro cuando se agotan el pasto) era también un excéntrico que ofrecía sus ganancias a su "patrón", invisible.
Y los dos y que eran hijos de otra pareja de locos que en tiempos más liberales practicaban "amor libre" y un muy picante nudismo en una de esas comunas donde se es vegetariano, y que fueron expulsados del terreno por el dueño por andarse por las ramas en un rollo culebrón con un cierto árbol frutal que no suele darse bien y todo luego fue mal.
Me pregunto qué esperar de este mundo si los de antes llevaban ya un tan malo y extraño comportamiento.
Posted by dalegrett at 11:13 AM | Comments (1)
